Síndrome del Corredor o de la cintilla iliotibial

Síndrome del corredor
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También denominada «rodilla del corredor», el Síndrome del Corredor es una lesión que se produce al rozar el tendón de la banda o cintilla iliotibial con el cóndilo lateral del fémur.

Esta lesión suele asociarse principalmente a corredores, pero también es extrapolable a personas que practican fútbol, remo, ciclismo, entre otros deportes.

Anatomía de la banda iliotibial

La cintilla iliotibial o tracto iliotibial es una importante estructura anatómica de la parte externa de la rodilla. Se trata de una gruesa banda de tejido conjuntivo que se extiende desde la pelvis hasta la tibia.

Anatomia musculoesquelética de la rodilla donde se observa la banda iliotibial o cintilla iliotibial para explicar el síndrome del corredor

Anatómicamente, la banda iliotibial se origina en las siguientes estructuras:

  • Tubérculo iliaco de la cresta ilíaca del hueso coxal.
  • Fascia lata del muslo que envuelve al muslo.
  • Tendón común de los músculos tensor de la fascia lata, glúteo mayor y glúteo medio.

La cintilla iliotibial luego desciende por la parte externa del muslo, cruzando la articulación de la rodilla por su lado externo.

Se inserta en el epicóndilo lateral de la tibia, por debajo de la articulación de la rodilla.

Sus funciones son:

  • Estabilizar lateralmente la articulación de la rodilla durante la marcha.
  • Abducción y rotación externa de la cadera.
  • Extensión de la rodilla.

Qué es el síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor

El síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla del corredor es una condición frecuente en corredores y ciclistas, producida por la inflamación o roce excesivo de la cintilla iliotibial, una gruesa banda de tejido que recorre la parte externa de la rodilla.

Los pacientes suelen reportar un intenso dolor en la cara lateral de la rodilla, especialmente al flexionarla, que suele aparecer cuando se está corriendo.

La fisioterapia es fundamental para disminuir la inflamación, el dolor y reeducar la funcionalidad de la rodilla en estos pacientes.

Síndrome del Corredor o de la cintilla iliotibial

Síntomas del síndrome del corredor

Los principales síntomas del síndrome del corredor o «rodilla del corredor» son:

  • Dolor intenso en la parte externa de la rodilla, que aumenta al flexionarla. Es el síntoma más característico.
  • El dolor suele aparecer al cabo de un tiempo corriendo, después de varios kilómetros. También puede darse al subir o bajar escaleras.
  • En ocasiones se presenta inflamación visible y palpable de la zona.
  • Sensación de crujido o chasquido al mover la rodilla.
  • Rigidez e impotencia funcional de la rodilla luego de la actividad física.
  • Claudicación e imposibilidad de continuar corriendo por el dolor.
  • Dolor que puede extenderse hacia la parte inferior de la cadera y muslo externo.
  • Sensibilidad local al tacto o presión en la zona de la cintilla iliotibial.
  • El dolor mejora con el reposo tras la actividad.

Porqué se produce

No existe un consenso unificado en cuanto al origen exacto del síndrome del corredor ya que las causas de esta lesión son determinadas por multitud de factores. No obstante, las principales posibles causas de producir la patología son:

  • Exceso en la intensidad o volumen de entrenamiento en carrera: correr demasiados kilómetros o hacerlo a una intensidad muy alta sin una adecuada progresión puede provocar irritación y roce excesivo de la cintilla iliotibial.
  • Superficies duras o irregulares para correr: asfalto o caminos muy duros y disparejos hacen que la cintilla iliotibial sufra más fricción y traumatismos repetidos.
  • Uso de calzado deportivo inadecuado o muy desgastado: el calzado debe amortiguar bien los impactos y sujetar adecuadamente el pie, de lo contrario se sobrecarga la rodilla.
  • Factores biomecánicos: por ejemplo, un exceso de genu varo (piernas arqueadas) hace que la cintilla iliotibial se tense y roce más sobre el cóndilo femoral lateral al correr.
  • Debilidad muscular en abductores de cadera: estos músculos estabilizan la pelvis y sin su adecuada fuerza se sobrecarga el lado externo de la rodilla.
  • Movimientos repetitivos de flexo-extensión de rodilla: en ciclismo, la pedaleada continuada también puede irritar e inflamar la zona.

Corregir estos factores es importante tanto para tratar como para prevenir el síndrome de cintilla iliotibial en corredores.

Diagnóstico

Desde el punto de vista fisioterapéutico, la evaluación del síndrome de cintilla iliotibial implica la realización de un examen físico detallado del paciente.

Durante la inspección visual se buscarán signos de inflamación o cambios tróficos en la cara lateral del muslo y rodilla. La palpación mostrará focalmente una especial sensibilidad dolorosa en el epicóndilo lateral del fémur. Mediante la palpación profunda podrán evidenciarse puntos gatillo miofasciales en el tensor de la fascia lata.

La valoración muscular revelará debilidad del glúteo medio al realizar la maniobra de abducción resistida de cadera. Estos hallazgos, sumados a la historia clínica, orientan hacia el diagnóstico de síndrome de cintilla iliotibial.

Adicionalmente, se acompañará de un estudio ecográfico de la zona para visualizar con mayor detalle los tejidos blandos y confirmar la existencia de engrosamiento, edema o aumento de la vascularización en la cintilla iliotibial.

Abordaje y tratamiento del Síndrome de Cintilla Iliotibial o Síndrome del corredor

El tratamiento fisioterapéutico del síndrome de cintilla iliotibial se basa inicialmente en un manejo conservador, siendo la cirugía una opción en casos recalcitrantes.

Lo primero será planificar adecuadamente la carga de entrenamiento, reduciendo el volumen si fuera necesario. El ejercicio terapéutico es fundamental para ganar rango articular de cadera, fortalecer los abductores de cadera y mejorar el control motor del miembro inferior. También es importante reeducar la técnica de carrera y cadencia.

Asimismo, se trabajará la estabilidad del pie, enfocándose en la musculatura que controla la pronosupinación. La terapia manual ofrece beneficios complementarios para mejorar la calidad del movimiento.

Otras modalidades incluyen frío local para disminuir inflamación, ultrasonido, masoterapia, vendajes funcionales y el uso de férulas o ortesis si se precisan.

La investigación sobre el abordaje quirúrgico es contradictoria y limitada. Las técnicas descritas son la escisión de la bursa lateral y el desbridamiento del receso sinovial externo. Se necesitan más estudios al respecto.

En conclusión, el tratamiento conservador multimodal suele ser efectivo para la mayoría de pacientes. La comunicación entre fisioterapeutas y demás profesionales mejora los resultados. La cirugía queda relegada para cuadros crónicos que no responden tras meses de rehabilitación.

6 recomendaciones para prevenir la rodilla del corredor

En base a nuestra experiencia en el tratamiento de lesiones deportivas y, en concreto, relacionadas con la cintilla iliotibial, te proporcionamos los 6 consejos más útiles para prevenir esta patología:

  1. Realiza una rutina completa de calentamiento y estiramiento antes de correr, enfocándote en los músculos de caderas y piernas.
  2. Usa el calzado adecuado para correr y reemplázalo regularmente. Que amortigüe bien los impactos y estabilice el pie.
  3. Incrementa la intensidad y distancia del entrenamiento de forma progresiva para adaptar tu cuerpo.
  4. Fortalece la musculatura de glúteos y caderas con ejercicios específicos como elevaciones de pierna, puente glúteo, abducciones, etc.
  5. Corre en superficies blandas e irregulares. El asfalto genera más impacto repetitivo. Alterna con caminadora o pasto.
  6. Acude al fisioterapeuta ante cualquier dolor en la zona para valoración y tratamiento precoz. No lo pospongas.

Fisioterapeuta para el tratamiento del síndrome del corredor

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Autor

  • Damian Romo

    Graduado y Máster en Fisioterapia Neuromusculoesquelética por la Universidad de Jaén, y Especialista en Fisioterapia Deportiva y Fisioterapia Manipulativa y Miofascial. Postgrado de fisioterapia invasiva y ecografía, Ecografía, EPI, Neuroeje y Neuromodulación. Colegiado nº 4001 en el COFPV

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